DÍA INTERNACIONAL DE LA EDUCACIÓN: ¿EDUCAMOS?

Según la Unesco, la educación es un derecho humano, un bien público y una responsabilidad colectiva, por lo tanto, nos están dejando “la pelota en nuestro tejado”. Cierto es que a día de hoy hay alrededor de 250 millones de infantes y jóvenes sin escolarizar, y muchos millones de personas aún son analfabetas. ¿Creíble? Pues para los habitantes de una sociedad relativamente avanzada, estos datos nos resultan escalofriantes, ya que nos queda algo lejos la ausencia de escuelas y de oportunidades de estudio. Más bien estamos en un momento en el que muchas personas tienen la oportunidad de avanzar en su educación y renuncian a ella por falta de motivación, organización, empuje o cualquiera sabe qué más motivos. En otros países, viendo todas las oportunidades que tenemos en nuestro entorno (por supuesto mejorables) y lo poco que las aprovechamos, nos verían como a un animal que se va de caza teniendo la carne delante de sus narices.

La educación nos hace más iguales

La educación no sólo nos aporta conocimiento, nos refina, nos amplía las posibilidades laborales, sino que además recorta la distancia que hay entre nuestros semejantes: nos acerca a las diferentes clases, nos equilibra la posición de los géneros, nos amplía oportunidades sin distinción de raza. En definitiva, nos hace más iguales a todos los seres humanos.

El lema de este año es “Invertir en las personas, priorizar la educación” y, aunque estamos a años luz de otros países y culturas, me preguntaba qué estamos haciendo cada quien para colaborar en tener un país más “educado”. Así que te invito a reflexionar sobre “qué minutos de este partido nos toca jugar”. ¿Estamos participando en nuestra propia educación? ¿Valoro lo suficientes las oportunidades que tengo para educarme? ¿Empujo a mi entorno para que se eduquen? Y, por otro lado, ¿colaboro con alguien que precise educación? Ahí lo dejo.

Me pareció muy interesante “la responsabilidad colectiva” y, partiendo de esa base, no puedo señalar sólo a las entidades públicas (que tienen mucha responsabilidad en la ausencia de educación, por supuesto), pero me gusta meterme en el fango de la participación social y entender que cada habitante es el engranaje que permite mover esta máquina que puede elevar nuestra sociedad al nivel que merece.

¿Educamos?

La educación puede hacer que nuestra sociedad piense con criterio, coherencia, inteligencia y humildad, permitiendo que podamos crecer al unísono sin importar cuáles fueron nuestras raíces y cuál es nuestra procedencia. Así que te animo a conjugar el verbo educar en todas las formas posibles y participar en cualquier oportunidad de educarte, educar, facilitar la educación, etc. ¿Educamos?

Ana María Oncina Cordón, Directora Esacan

Se nos va nuestro Rayco

Cuando una persona a la que quieres mucho se va de tu vida tras una gran oportunidad, te queda una sensación agridulce en la despedida: feliz porque camina hacia su sueño y triste por la ausencia que deja tras su marcha.

Y esa es nuestra sensación hoy: nuestro querido Rayco, toda una institución en Esacan, parte a una nueva etapa de su vida dejando tras de sí muchas personas que lo quieren y lo echarán bastante en falta.

Foto de Grupo Esacan

Un poco de historia

Fue allá por principios del 2010, con 23 añitos, que se unió al departamento de reparto de publicidad de la escuela de la mano de su amigo Caleb que, con el tiempo, siguió su trayectoria profesional mientras Rayco se quedaba. No éramos muchas personas en ese momento las del equipo de gestión y estábamos pasando por una época de rupturas internas y externas que fuimos lidiando como pudimos. Era un chico discreto, callado, con mirada dulce y servicial que poco a poco fue buscando su lugar y fue creciendo en puesto y responsabilidades. Siguió siendo de esas personas con las que inicialmente cuesta intimar, pero una vez se cuelan en tu vida, permanecen en ti por el resto de los tiempos. Con algunas personas era más expresivo y con otras algo así como una tumba, costaba interpretar lo que tenía en su cabeza, y debo de reconocer que, a fecha de hoy, para más de una, todavía es un misterio.

Pero en 12 años a todos nos da tiempo de madurar, cada quien lo hace por su propia cuenta y, paralelamente, la relación que mantenemos con las personas de nuestro entorno, van experimentando la misma maduración. Lo cierto es que, cuando compartes tantas horas al día, mes tras mes, año tras año, te das cuenta que suma mucho más del que serás capaz de pasar con tu pareja o tus hijos. Por eso no es extraño entender que el sentir de algunos miembros del equipo de trabajo sea que la escuela es lo más parecido a su familia. Y así es como nos sentimos, que se nos va “uno de los nuestros” y deja el nido para volar donde la vida le lleve, quedándonos felices de saber que va a estar bien, muy bien. Va a una gran empresa y con unas personas que le tratarán de la forma profesional y humana que merece. Y si no fuera así, él ya sabe que tiene las puertas abiertas.

Nos dejas muchos recuerdos Rayco

En su ausencia recordaremos las muchas anécdotas que hemos ido acumulando durante todos estos años y las salidas rápidas que tiene con ese “humor punzante” que le caracteriza y que, en más de una ocasión, según se le escapaba… ya se estaba arrepintiendo.

Dinos, Rayco, ¿quién va a responder ahora a las llamadas de socorro de tus compañeras? ¿Quién va a resolver los inconvenientes de última hora? ¿Quién va a transformar un aula teórica en una práctica (o al revés) en pocos minutos? ¿Y quién va saltar de una sede a otra o va a dejar una cosa a mitad para responder otra urgencia o necesidad de cualquiera del equipo? No es por meterle presión a tu sustituto Tomy, ¿o sí? Pero lo más importante, ¿quién va a traer el cafecito mañanero con ese cariño con que lo haces y llevar la comida de un sitio a otro para repartirla entre todo el personal? ¿Quién va a decir que sí a todos los favores (que al día eran muchos) y que hacía que dejaras de lado la lista de tareas diaria que te mandaba la jefa para responder un “vaaaale” a las súplicas con ojitos de “gato con botas” de sus compañeras? ¿Y quién va a servir esas copas con tanto estilo en la fiesta de Navidad? El chico de GLOVO se nos va (je, je) y eso va a traer un poco de hambre a esta empresa (y sed, je, je).

Rayco copas

La vida son etapas y ahora comienza una nueva para ti, para nuestro Rayco, para “Rayco el de Esacan”. Las que hemos estado aquí desde tus inicios, te vimos llegar siendo un muchachito y ahora te vemos partir siendo un hombre más maduro, pero seguirás siendo nuestro Ray. Esta escuela te debe mucho y parte de ti se queda en su esencia, entre sus muros y en nuestros corazones. Gracias por haber compartido todo este tiempo con cada miembro del equipo, seguirán siendo TUS COMPIS POR SIEMPRE.

FELIZ NUEVA VIDA, RAY

Ana María Oncina, Directora Esacan

Feliz Día del Trabajo a esas Madres de Dios

Como cada año celebramos el Día de las Madres por esta parte del mundo y nos reunimos, principalmente, en torno a una mesa, tanto en almuerzos como en meriendas, para festejarlo con ellas y el resto de la familia.
El alimento siempre fue una de las grandes preocupaciones y ocupaciones de las madres de antaño respecto a sus criaturas.

Aunque el padre era quien solía proveer de la parte económica (salvo excepciones incluyendo a viudas), ellas eran las que se ocupaban de elaborar los alimentos en esas cocinas que fueron el símbolo de los encuentros y reuniones familiares más cálidos que se podían compartir.

Madre Cocina VintageLa cocina era el espacio de la casa donde las madres pasaba más tiempo cocinando, de forma artesanal, a fuego lento y con recursos naturales, los sencillos alimentos que ingería toda la familia y cuya elaboración, inundaba los hogares desde vespertinas horas. Aún puedo recordar el olor a café y a pan recién tostado que preparaba la correspondiente madre (o algún que otro padre), y te invitaba a salir de la cama bien tempranito.

Mi madre, mis tías, las madres de mis amigas…todas mujeres entregadas a su familia y visitantes, y en cuyos encuentros en la mesa y con los alimentos preparados, sucedían los momentos que le iban dando forma a nuestra vida. Tuvimos la suerte de compartir preciosos y despreocupados encuentros donde las risas, las historias, los tropiezos y las bromas corrían entre mordiscos y cucharadas.
Mucho ha llovido desde entonces, aunque a penas han pasado 50 años, en la que nuestra querida sociedad ha comprendido (con algún que otro trauma), que trabajo y maternidad es una opción social ya que, la aportación de la energía y la visión de la mujer, está construyendo una sociedad más justa para todos sus habitantes.

Las madres de hoy, envueltas en una sociedad rápida y cambiante, buscamos ese equilibrio entre cuidar de nuestra gente y tener una carrera profesional plena que aporte sentido a nuestra vida, sumada a las opciones que ya teníamos antes que eran marido, descendencia y familia.

MAdre trabajando

Así que, agradecida por la vida que me está tocando vivir, felicito de corazón a las madres que tanto nos cuidaron, a las que hacemos lo que podemos, a las que enseñan a cuidarse sin estar ellas y a las que hacen de madre sin serlo.

Felicidades por aceptar el reto de la maternidad, les deseo una vida llena de amor por sí mismas y por todo lo demás.

Ana María Oncina, Directora Esacan.

EN DEFENSA DEL AMOR VERDADERO

Ante todo, te deseo buen amar

Aprovechando que la mitad de nuestro mundo celebra el día de San Valentín, estuve curioseando en internet para conocer su procedencia, ya que pocas veces nos paramos para comprender qué motivos nos llevan a celebrar algunas de nuestras festividades. Aunque tuve que leer más de una cosa de la antigüedad que hubiese preferido no saber, me sorprendió gratamente conocer que la conmemoración inicial fue debido a las buenas obras realizadas por san Valentín de Roma, relacionadas con el concepto universal del amor y la afectividad.

Precisamente, después de muchos años celebrando el amor como si fuera de uso casi exclusivo en el entorno de las parejas, de poco tiempo para acá ampliamos el espectro y celebramos el amor más general, sin que tenga que relacionarse con formar un pequeño núcleo entre 2 seres humanos. Con esto no digo que no sea importante que exista ese tipo de amor, por supuesto cualquier derivado es totalmente aceptable, a lo que me refiero que nuestra sociedad “no necesita” resaltar el amor en las relaciones de pareja porque quizá no es donde más se puede apreciar el “buen amar”. En repetidas ocasiones este amor viene acompasado de necesidad de ser “completado por otra persona” (la famosa media naranja), de llenar algún vacío con la compañía de otro ser humano, de “tener a alguien” en nuestra vida y muchas otras cosas más, lo que nos lleva a un estado de dependencia emocional o de creencia de posesión que más tarde que pronto la realidad nos demuestra que nunca fue así.

Por eso quiero compartir contigo hoy la celebración del AMOR, ese AMOR escrito en mayúsculas y que abarca mucho más allá de lo que muchas mentes y corazones podemos imaginar. Ese AMOR según San Pablo (más universal que religioso) donde nos dice “si no tengo amor no soy nada”. Y no se refiere a tener a quien amar, sino a albergar ese Amor en nuestro interior, ese que va de dentro hacia fuera sin que tenga que venir de nadie en particular. Ese que te da riqueza como ser humano por ser más capaz de dar que de recibir.

El amor en todas sus formas

Erich Fromm, en su libro “El arte de amar” (muy recomendable), hace una reflexión muy interesante respecto a los diferentes objetos a los que amamos, pero el que más me llama la atención es el que hacer respecto al “amor a sí mismo o a sí misma”, donde indica que “está inseparablemente ligado al amor a cualquier otro ser”. Lo que nos lleva a empezar la casa por los cimientos invitándonos a revisar nuestra manera de amarnos y a prestarle la atención que merece para poder ofrecer un amor de calidad a cualquier otro ser sintiente: cuanto más me amo, más puedo amar al prójimo.

Así que celebremos, hoy y siempre, el AMOR en todas sus formas y relaciones: padres, madres, hijos, hijas, hermanos, hermanas, amigos, amigas, compañeros, compañeras…Y, como no, animar a que fomentemos el amor maduro entre los seres humanos (en palabras de Erich Fromm): “el amor de dos seres que se convierten en uno y, no obstante, siguen siendo dos”.

Te deseo buen amar a ti y a los tuyos. Feliz día del amor.

Ana María Oncina - Directora de Esacan

SOÑANDO CON NUESTRA ISLA HERMANA, LA PALMA

Muchos de nosotros, desde que empezó la alerta del volcán de La Palma, estamos enganchados a las noticias llevando un seguimiento cercano de cómo está evolucionando esta situación tan natural como dramática. Día y noche, vemos las imágenes de cómo este fenómeno de la naturaleza, el mismo que edificó nuestras islas de la mano de ese gran arquitecto, está realizando trabajos de construcción en nuestra isla hermana: la bonita.

Mientras el volcán construye un nuevo paisaje a su alrededor, el diseño que el hombre había realizado en ese entorno, va quedando sepultado bajo kilómetros de lava ardiente que lo arrastra todo a su paso. Me recuerda a una película que vi donde se descubría que un pintor había realizado una obra maravillosa, no sobre un lienzo en blanco, sino sobre el dibujo de otro gran artista, condenado la obra del primero a la cruel desaparición.

Quizá por el exceso de imágenes o por la empatía con el dolor de los vecinos que han ido perdiendo sus viviendas, sus iglesias, sus tierras y sus barrios, cierta noche hace unos días, nos fuimos a la cama a la hora habitual y se quedó la niña viendo una serie coreana del momento actual en la plataforma de pago más usada por los jóvenes de hoy. Cogimos el sueño de forma natural y, en mitad de la noche, a eso de las tres de la mañana, un ruido familiar nos despertó.

Era un sonido como un soplo fuerte que subía y bajaba su intensidad, resultaba familiar a la par que extraño. Inicialmente creí que era el sonido del ventilador que a ratos cambiaba de ritmo, pero cuando mi pareja se levantó de la cama alertado por lo mismo que yo, nos dimos cuenta de que había otro sonido que no estaba tan cerca y parecía proceder de fuera de la habitación.

El sonido de la tragedia en La Palma

A pesar de la confusión con la que se despierta uno cuando un ruido interrumpe tu sueño, mi pareja fue identificando el sonido no tan extraño como aquel que tantas veces habíamos escuchado estos días y creyó, por un momento, que Timanfaya se había solidarizado con el Volcán de Cumbre Vieja y se había puesto en erupción de nuevo.

Aunque estoy usando muchas palabras para explicar una situación tan atípica, lo cierto es que pasó en cuestión de segundos. Al acercarnos al salón vimos sorprendidos como la TV se había encendido sola y, aunque lo último que se vio fue la plataforma digital, no sabemos muy bien cómo sucedió, pero lo cierto es que el canal que estaba emitiendo era la TV Canaria con la retrasmisión a tiempo real de la erupción del volcán palmero.

No es la primera vez que nos sorprende la autonomía de ese electrodoméstico conectándose varias horas después de su uso sin que nadie se lo pida, lo que resultó ser más curioso, es el hecho de que fuera ese canal en un momento donde nuestro pensamiento y nuestro corazón está con la isla hermana.

Volcán de La Palma

Volcán de la Palma. Foto de Abián San Gil

Hay momentos donde algo extraño sucede sin que lleguemos a entenderlo bien y, lo que para nuestros vecinos está siendo una pesadilla, se mezcla con nuestros sueños y se convierte en una experiencia similar de manera inesperada.

Aunque nos separen muchos kilómetros y miles de litros de océano, algo en nosotros se conecta con el dolor ajeno por una autopista transparente y cercana como es la que lleva de un corazón a otro corazón. Y sentimos esa tristeza, ese temor, esa desolación, esa incertidumbre que ha ido invadiendo los corazones de los afectados y de todos aquellos que están allí viviendo de cerca esa dura experiencia humana.

En momentos así de complejos, como bien me dijo una amiga, estamos vivenciando multitud de muestras de solidaridad y empatía por parte de personas cercanas y lejanas (y algunas muy lejanas) que, conmovidas por la situación que de forma tan inesperada está viviendo la isla de La Palma, están despertando en su interior la compasión más pura que el ser humano puede desarrollar.

Que esa compasión que muchos sentimos en este momento, anide en nuestros corazones y le busquemos un rincón donde establecerse para que no nos abandone en el fulgor de la rutina diaria. Que así sea, por ella, por La Palma.

Ana María Oncina
Directora Esacan

Por ella – La Mía Mamma

Hoy se cumple un año desde de que mi madre “se fue” en plena pandemia y con esas restricciones que, a día de hoy, todavía se mantienen.

Es una experiencia compartida con miles personas que tenemos (o hemos tenido) familiares o amigos enfermos y que, debido a las medidas de prevención, no podemos acompañarlos para darles consuelo y cariño en una situación tan necesaria y compleja como a todos nos gustaría. En nuestro caso, tuvimos la oportunidad de despedirnos de “la viejita” los días previos a su marcha pero, tristemente, esa no fue la experiencia de innumerables familias que ni siquiera se pudieron acercar a los pies de la cama donde reposaba su ser querido debido a la gravedad de la enfermedad. Es por ello que me siento muy afortunada y mi corazón está con ellos.

Dicho esto y debido a la cercanía del Día de la Madre, quiero realzar la figura de la mujer en su rol de madre que, en esta sociedad cada vez más cambiante, va modificando su forma de expresarse y de interpretar un papel tan necesario como complejo.

Por ella

Por ella, que vivió la guerra y la posguerra con dos criaturas pequeñas y en el bando “equivocado” y sobrevivió a la escasez mientras traía de “estraperlo” comida para llevarla a su familia. Ahorrativa mujer.

Por ella, que se decepcionó con su marido pero cumplió con su papel de mujer y madre de cuatro criaturas, con momentos hiperactivos combinados con depresivos pero siempre por sus hijos. Potente mujer.

Por ella, que fue sentenciada a cuidar de su marido y criar a sus hijos después de hacer lo mismo con su padre y hermanos, hasta que se rompieron sus ataduras y pudo disfrutar de su libertad. Entregada mujer.

Por ella, que pudo ser madre en una familia que se rompió (cuando antes no estaba muy bien visto), y supo volver a ser madre con otro hombre y consolidar una familia aún con los prejuicios de su propia madre. Resiliente mujer.

Por ella, que perdió al amor de su vida tras una larga enfermedad y en medio de la tormenta que vivía, la vida le regaló un hijo que valientemente trajo al mundo, dándole en breve un hogar estable. Tremenda mujer.

Por ella, que fue madre una vez con un hombre con quien la cosa no salió bien antes de nacer la criatura y con el tiempo, confiando en el amor, volvió a ser madre con otro hombre que tampoco estuvo a la altura. Valiente mujer.

Por ella, que repetía una y otra vez que no quería ser madre y que la vida le regaló dos hermosas criaturas que sacó adelante en una “soledad acompañada” que es bastante más triste que si estás tú sola. Perseverante mujer.

Por ella, que lo apostó todo por un amor que ya venía sin garantía y el tiempo que duró le regaló una hermosa criatura que no compartió mucha crianza con ese hombre pero con suerte sí con su familia. Preciosa mujer.

Día de la Madre

Por ella, que pudo encontrar a ese hombre que nunca imaginó (respetuoso, considerado, divertido, amigable, familiar,…) y con el que fundó una familia y compartió una maternidad “doble”. Luchadora mujer.

Por ella, que formó un hogar estable apostando por una carrera profesional absorbente a la par que en casa, una de sus criaturas, libraba una batalla de identificación de género a la que acompañó de cerca. Bendita mujer.

Por ella, que él la dejó durante el embarazo, teniendo que educar a su criatura sola (y con la familia) en medio de una gran incertidumbre, pero aceptando que retomara el papel de padre cuando quiso. Tolerante mujer.

Por ella, que deseaba ser madre por encima de todo y luchó largos años por la adopción de una criatura hasta que lo consiguió, habiendo superado una complicada enfermedad. Persistente mujer.

Por ella, que casi “se le pasa el arroz” pero apostó a conciencia (y gracias a la ciencia) por una maternidad aunque fuera a destiempo trayendo a la vida al “juguete” de la suya. Sorprendente mujer.

Por ellas, por nosotras, por la MÍA MAMMA, vaya mi admiración a todas estas mujeres que decidimos coger el testigo de nuestras madres y darle continuidad, no solo a “la especie”, sino al AMOR DE MADRE que mueve el mundo.

A.M.O.

Ana María Oncina - Directora Esacan

FELICIDADES A ESOS PADRES DE HOY

Nuestra tradición católica europea celebra hoy el día del padre por conmemorarse el día de San José que, según la misma tradición, ni siquiera era el padre de Jesús (recordemos que María quedó encinta “sin conocer varón” por la gracia del Espíritu Santo). Por lo tanto, y ateniéndonos a los hechos expuestos, hace referencia a ese “padre adoptivo”, carpintero de profesión, que humildemente crio y educó al mayor maestro que hemos tenido en los últimos 2000 años, Jesús de Nazaret, sin ser hijo propio.

Así que quién iba a decir que hoy por hoy, muy lejos de esa sociedad tradicional de Israel, donde imperaba las familias biológicas (madre, padre e hijos), estaríamos celebrando los últimos 100 años (o eso dice la Wikipedia), el día del padre resaltando la figura de San José que precisamente no era su padre “de sangre”. ¿No les resulta curioso?

Parece un augurio de lo que serían las familias actuales que estamos más cerca de un prototipo familiar donde el padre biológico no es únicamente el protagonista, sino esa figura paterna que todo ser humano necesitamos para tener un referente masculino en nuestra vida y desarrollarnos plenamente. Hoy le damos visibilidad a la figura del hombre en todas sus formas, esa imagen que precisamente no está de moda por el comportamiento de unos pocos, por la agresividad de otros tantos, por la falta de respeto a la intimidad de otros y por la carencia de educación emocional que tiene nuestra sociedad.

Un homenaje a los padres que son

Hija de un padre que no supo hacerlo mejor, madre de dos varones y desde mi perspectiva feminista y humana, hoy quiero rendir homenaje a todos los hombres que nos trajeron al mundo:

–  a los que con valentía eligieron la paternidad y la asumieron desde el primer día y hasta el final

– a los que de entrada no estaban preparados y huyeron pero que con el tiempo volvieron voluntariamente (o incluso de forma forzada) y cogieron las riendas

– a los que quisieron ser padres pero la naturaleza no tenía ese plan para ellos y lo fueron con los hijos de otros hombres

– a los que la vida les enseñó a ser padres con los hijos de su pareja y además le añadió hijos propios

– a los que quisieron ser padres biológicos pero su elección de pareja no lo hizo posible y desplegaron todo su amor en su mascota

– a los padres amorosos que por causa de conflicto con sus exparejas no han podido o están pudiendo ejercer su papel

– a los padres que con poca conciencia y aportando bien poco al mantenimiento de sus hijos, una mujer tolera que siga disfrutando de ser padre

A todos ellos y a muchos más que, debido a las carencias de una sociedad algo lejos de la perfección, no ha podido mediar en todas las situaciones existentes ni llegar a todos los particulares donde la paternidad se debería desplegar de forma sana y continuada o donde se tendría que cortar a tiempo ese cordón para no dejar más heridas en los hogares.

Ojalá las mujeres y los hombres seamos más conscientes de la importancia en la figura paterna en nuestra educación y que la ley pueda llegar donde la conciencia de algunos humanos no alcance. Y que la educación emocional se acerque a las aulas y a los hogares donde ha habido carencia de afecto y amor para que se corte esa cadena que eterniza la ausencia de algunos roles en la familia.

Deseo a todos los hombres incluyendo a mis hijos que sean bendecidos con la experiencia de la paternidad. Felicidades padres!!

Ana María Oncina Cordón - Directora Esacan

A ti mujer, a nosotras mujeres

Es muy tentador pararme a escribir sobre la celebración del Día Internacional de la Mujer a pesar de que me cuesta llegar a lo mucho que me ocupa estos días el trabajo, la formación y el estudio.

En primer lugar, felicidades a todas las mujeres en este día en que se visibiliza nuestro papel en la sociedad y, en especial, a las que lucharon en tiempos más difíciles que los actuales para que se reconociera nuestro trabajo, se oyera nuestra voz y se dignificara nuestro papel. Las mujeres actuales tenemos mucha suerte del momento social en que nos ha tocado vivir: disponemos de más libertad, más autonomía, más voz y más reconocimiento que nuestras propias madres y abuelas. Nuestras predecesoras dieron los pasos oportunos y valientes para que se diera la situación actual que vivimos por lo que siempre me sentiré en deuda con ellas además de agradecida.

Me consta que todo lo que se sembró no brotó como se merecía. Las rupturas sociales tienen tras de sí no sólo lo que se tuvo en cuenta, se ganó o significó un gran avance, sino todo aquello que se esconde por haber quedado ensombrecido: luchas que se abortaron, voces que se acallaron, sueños que se frustraron, vidas que se sacrificaron, etc. A todas ellas…GRACIAS. Y también gracias a aquellos hombres que, rompiendo con las normas sociales y creencias del momento y acompañaron en su lucha a estas mujeres como padres, hermanos, esposos, amigos, etc.

Gracias por la fuerza, la energía, el impulso, el trabajo, la pasión, el amor, la dedicación, la entrega, el sacrificio…Nuestra generación tiene un poquito de cada una de las mujeres que nos antecedieron, su espíritu forma parte de nosotras y funciona como un motor que nos mueve a comprometernos con las próximas generaciones de las que también formaremos parte. Hemos avanzado bastante (gracias a ellas) y aún nos queda mucho por hacer y eso ya depende de nosotras.

¿Qué podemos hacer cada una a favor de las próximas generaciones de mujeres?

Hasta el gesto más simple puede cambiar el destino de una mujer, empecemos HOY:

  • Como madre, educando a la mujer en igualdad y autoestima
  • Como hermana, avivando la mejora personal sin competencia
  • Como educadora, descubriendo las potencialidades que se esconden
  • Como amiga, resaltando los valores personales
  • Como competencia, reconociendo sus fortalezas
  • Como compañeras, destacando sus variadas habilidades
  • Como pareja, amándola profundamente como mujer
  • Como jefa, motivándola y reconociendo su valor
  • Como funcionaria, trabajando para sus necesidades
  • Como política, sirviéndola como se merece

Esto es una llamada a toda mujer. Reconocernos como ser humano con todos nuestros valores no es solo cosa de política social ni está en manos de unos pocos, es nuestra responsabilidad. El cambio lo hacemos todas así que te lanzo el reto A TI MUJER, ¿qué estás dispuesta a hacer en tu entorno cercano para que la mujer esté posicionada donde se merece?

Ana María Oncina
Directora ESACAN

Un extraño y nuevo curso escolar

Los Centros Educativos tanto públicos como privados nos hemos preparado para un nuevo año académico lleno de normas sanitarias, cambios en las instalaciones, modificaciones en la modalidad de la enseñanza, etc., con la sana intención de seguir haciendo nuestro trabajo lo mejor posible y donde el alumnado siga siendo el beneficiado. Y lo hacemos no sólo porque de eso depende la supervivencia del sector, sino porque es la razón de ser de nuestra actividad: formar y preparar a los futuros profesionales.

Nuestros alumnos afrontarán (a corto, medio o largo plazo), la responsabilidad de cumplir con su papel al incorporarse al entramado social y participar en el sostenimiento de nuestra “sociedad del bienestar” que en estos momentos no está en sintonía con su propio nombre.

¿Qué profesión elegir?

Ya no resulta tan clara que la elección de esa profesión a la que aspiraba una alumna sea la adecuada, ni el cotizado puesto de trabajo que realizaba un alumno tenga ahora el mismo valor que hace poco más de seis meses. En estos momentos, en los que muchos valores sociales y laborales han cambiado y se respira incertidumbre por donde quiera que vayamos, ¿cuál es la mejor elección de profesión?

Incertidumbre

¿Qué sector elijo para trabajar?

Las respuestas a estas preguntas requieren una reflexión interna por parte de cada persona para que se incline hacia una labor profesional donde se sienta identificada. Ahora bien, es lógica la duda al elegir el sector por la cantidad de información que nos llega sobre el futuro incierto de casi todo lo que nos rodea, cuestión que nos impide una claridad en nuestra decisión.

¿Qué hacer?

  • Elegiría formarme.
  • Elegiría el conocimiento, la tecnología, las habilidades personales; elegiría prepararme para afrontar los nuevos retos, ejercitar mi cerebro y alimentarlo con nueva información.
  • Elegiría ocupar mi tiempo en saber cosas nuevas aunque fueran viejas, en mejorar como profesional para hacer mejor mi trabajo, en desarrollar otra labor diferente para valorar la que he hecho hasta ahora o la que acabo de aprender.
  • Elegiría aportar un valor a nuestra sociedad y prestar un mejor servicio, o simplemente saciar mi curiosidad.
  • Elegiría el movimiento antes que la inacción, elegiría el saber que, aunque decía mi abuela que “no ocupa lugar”, en mi opinión sí que lo ocupa y en un sitio privilegiado que es nuestra mente.Estudiantes

¿Qué opción tenemos?

En medio de toda esta variedad de cambios e incertidumbre, lo que sí veo con claridad, es que a todos nos afecta esta situación que estamos viviendo y, la forma en que salgamos y el tiempo, va a estar condicionado por la capacidad y resistencia de las personas que formamos parte de la sociedad: cuanto más fuerte seamos y más recursos atesoremos, más posibilidades tendremos de salir hacia delante. Algunos nos dirán que esta situación es fortuita y que la salida de ella es ajena a nosotros, pero cada vez hay más opiniones que defienden que éxito de nuestra recuperación dependerá de lo que cada uno aportemos de forma individual.

Chica con tablet

¿En qué podrías mejorar tú?

 

Redacción: Ana María Oncina, Directora Grupo ESACAN

¿Y tú de parte de quién estás?

En estos tiempos que corren casi tan rápido como lo hacemos nosotros de un lado a otro, del trabajo al gimnasio, del colegio de los niños a la oficina, de las actividades al supermercado , de una red social a otra, casi no nos queda espacio para reflexionar sobre nuestro entorno.

Me consta que no es fácil añadir «otra obligación» más a ese intento de ser super madres o padres trabajadores que dedicamos tiempo a nuestros hijos, compartimos con la familia y quedamos como podemos con nuestros amigos y, si encima queremos ser socialmente activos, participamos también de conciertos, teatros o presentaciones culturales. Todo eso y más va ocupando nuestro limitado tiempo donde no se nos puede olvidar el aseo, el ejercicio, el descanso y la comida diaria (esta última la abordaremos en otro artículo).

Y a todo esto nos dicen que tenemos que dedicar parte de nuestro tiempo en casa (o en la oficina) a separar los residuos que generamos en bolsas o depósitos diferentes (además de quitarles el aire para que ocupe menos) y después llevarlo a sus respectivos contenedores en lugar de meterlo todo en la misma bolsa negra de toda la vida que bajo cada noche sin complicarme mucho. ¿Y todo eso para qué? Porque de alguna manera parece que tenemos que ver resultado a corto plazo y no siempre es así.

¿Por qué tenemos que reciclar?

Hemos ido destruyendo poco a poco nuestro entorno desde hace muchos años pero solo 4 locos de pelo largo y ecologista lo estaban avisando donde mucho se hicieron los locos y pocos se lo tomaron en serio. Ahora el planeta está pidiendo a gritos una solución a un problema que hemos generado nosotros mismos y que no hay forma de que se pueda resolver sólo con la tecnología o pagando dinero. El medio ambiente necesita de nuestra conciencia, de nuestra dedicación, de nuestro compromiso pensando en él y no en lo cómodo para mí que puede que no sea lo bueno para él. Porque no es sólo él, somo todos nosotros. Si cualquiera de nosotros hubiese guardado sus residuos plásticos en casa en lugar de hacerlo en el contenedor amarillo, ya tendríamos llena una habitación y parte de otra, pero por suerte no lo tenemos que guardar en casa.

Basura

Sin embargo, ¿el planeta Tierra no es también nuestro hogar? Si fuéramos capaces de entender que también es nuestra casa, una casa enorme cuyo techo está a veces con sol y nubes y otras con luna y estrellas. Si fuera así, ¿elegiríamos seguir generando esa basura para dejarla repartida por cualquier parte? Es entretenido, complejo a veces, pero tomar conciencia de nuestras decisiones y sus consecuencias sería un ejercicio muy sano y los beneficios son incalculables. Siempre podemos elegir y en este momento es realmente necesario que lo hagamos.

El cambio climático es sólo una de tantas consecuencias de nuestras acciones inconscientes, las nuestras, las de los seres humanos. Toca posicionarse de parte del medio ambiente y ayudarlo a mantener su equilibrio. Yo estoy de su parte y tú, ¿de parte de quién estás?

Ana María Oncina
Directora de Esacan