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ESA MUJER QUE ADMIRO, PUEDE SER CUALQUIER MUJER

 

¿ERES TÚ ESTA MUJER?

Cada mes de marzo, cuando se acerca el día Internacional de la Mujer, surgen diferentes eventos, encuentros y maneras de visibilizar esta fecha y el papel de esa parte de la población en nuestra sociedad. Saltándonos los aspectos vinculados a colores políticos, ideologías o a siglas que nos puedan alejar del objetivo y nos hagan sentir de diferentes bandos, reconozco que todavía hay que poner el foco en la justicia social para que la igualdad de derechos sea una realidad establecida.

Y en esas noticias, artículos, blogs y ahora vídeos que le dan luz a esta fecha, surgen nombres de mujeres brillantes que, en el curso de la historia, lucharon por aquello en lo que creían. Fueron visionarias de una realidad diferente a la que vivían en su época, no se conformaron con las costumbres heredadas y rompieron con las normas establecidas para abrirnos a un mundo más igualitario y equitativo. Reivindicaron el derecho a formarse, a estudiar, a tener profesión e independencia, a tomar sus propias decisiones y el derecho al voto. Todas esas populares mujeres merecen nuestra admiración y respeto, y toda cantidad de tinta que las nombre, las destaque y rinda homenaje será justificada y merecida.

“Todas esas populares mujeres merecen nuestra admiración y respeto”

Pero hoy quiero elegir a una mujer en concreto, una mujer, que como muchas, está lidiando cada día una batalla por buscar un equilibrio entre lo que se espera de ella y lo que realmente ansía su corazón. Discreta donde las haya, esa mujer se esfuerza por hacer lo mejor posible su labor, ya sea en el trabajo, como madre, como hija, como pareja o como amiga. Afronta cada día con una sonrisa, con una resiliencia propia del mejor metal, pero no es fría, es más bien cálida, amable, divertida, entrañable, aunque no siempre le sea fácil comportarse así. Esa mujer pone todo su empeño para gestionar las adversidades de vida diaria, sufre en silencio y trata de no contagiar a su entorno con sus preocupaciones, inquietudes, miedos, frustraciones… Y ahí está, firme, valiente, fuerte como una roca, aunque se rompa por dentro cuando la vida decide que ya llegó el momento de caer. Y hasta eso lo hace bien, se permite caer.

“Esa mujer pone todo su empeño para gestionar las adversidades de vida diaria, sufre en silencio y trata de no contagiar a su entorno con sus preocupaciones, inquietudes, miedos, frustraciones…”

Aunque la mente de esa mujer no siempre gane en su empeño de gestionar su estado de ánimo para estar en paz, estable, feliz y contenta, en esas sacudidas que vienen con la experiencia vital, hay algo más que sostiene a esa mujer desde dentro, y ese agarre interno es su propia humanidad.  Afrontar la vida con sus amenazas, decepciones, cargas, frustraciones, cambios, etc. se convierte por momentos en un acto de heroicidad en una sociedad no siempre cohesionada y justa, por lo que es natural que, en algún momento de su vida, esa mujer se rinda al dolor y necesite volver a pegar los cachitos de su ser que se rompieron por dentro.

“Hay algo más que sostiene a esa mujer desde dentro, y ese agarre interno es su propia humanidad”

En el día Internacional de la Mujer, es buen momento para recordarte que tienes permiso para dejarte caer, que cuando la vida te supere por sus exigencias, no tienes que poder con todo. Somos muchas las personas que, en un momento determinado de nuestra existencia, necesitamos parar para poner el contador a cero y reconstruir en nosotras algo nuevo, distinto, elegido. Por suerte, mujer, no está sola en esa caída. Bajo la profundidad del abismo que tanto te aterra y que ahora sólo ves oscuridad en el momento de caer, te esperan, para recogerte, los cálidos brazos de AMOR que durante tanto tiempo has forjado en ti.

¿Eres tú esa mujer?

¡Feliz día!

Ana María Oncina Cordón - Directora ESACAN

A ti mujer, a nosotras mujeres

Es muy tentador pararme a escribir sobre la celebración del Día Internacional de la Mujer a pesar de que me cuesta llegar a lo mucho que me ocupa estos días el trabajo, la formación y el estudio.

En primer lugar, felicidades a todas las mujeres en este día en que se visibiliza nuestro papel en la sociedad y, en especial, a las que lucharon en tiempos más difíciles que los actuales para que se reconociera nuestro trabajo, se oyera nuestra voz y se dignificara nuestro papel. Las mujeres actuales tenemos mucha suerte del momento social en que nos ha tocado vivir: disponemos de más libertad, más autonomía, más voz y más reconocimiento que nuestras propias madres y abuelas. Nuestras predecesoras dieron los pasos oportunos y valientes para que se diera la situación actual que vivimos por lo que siempre me sentiré en deuda con ellas además de agradecida.

Me consta que todo lo que se sembró no brotó como se merecía. Las rupturas sociales tienen tras de sí no sólo lo que se tuvo en cuenta, se ganó o significó un gran avance, sino todo aquello que se esconde por haber quedado ensombrecido: luchas que se abortaron, voces que se acallaron, sueños que se frustraron, vidas que se sacrificaron, etc. A todas ellas…GRACIAS. Y también gracias a aquellos hombres que, rompiendo con las normas sociales y creencias del momento y acompañaron en su lucha a estas mujeres como padres, hermanos, esposos, amigos, etc.

Gracias por la fuerza, la energía, el impulso, el trabajo, la pasión, el amor, la dedicación, la entrega, el sacrificio…Nuestra generación tiene un poquito de cada una de las mujeres que nos antecedieron, su espíritu forma parte de nosotras y funciona como un motor que nos mueve a comprometernos con las próximas generaciones de las que también formaremos parte. Hemos avanzado bastante (gracias a ellas) y aún nos queda mucho por hacer y eso ya depende de nosotras.

¿Qué podemos hacer cada una a favor de las próximas generaciones de mujeres?

Hasta el gesto más simple puede cambiar el destino de una mujer, empecemos HOY:

  • Como madre, educando a la mujer en igualdad y autoestima
  • Como hermana, avivando la mejora personal sin competencia
  • Como educadora, descubriendo las potencialidades que se esconden
  • Como amiga, resaltando los valores personales
  • Como competencia, reconociendo sus fortalezas
  • Como compañeras, destacando sus variadas habilidades
  • Como pareja, amándola profundamente como mujer
  • Como jefa, motivándola y reconociendo su valor
  • Como funcionaria, trabajando para sus necesidades
  • Como política, sirviéndola como se merece

Esto es una llamada a toda mujer. Reconocernos como ser humano con todos nuestros valores no es solo cosa de política social ni está en manos de unos pocos, es nuestra responsabilidad. El cambio lo hacemos todas así que te lanzo el reto A TI MUJER, ¿qué estás dispuesta a hacer en tu entorno cercano para que la mujer esté posicionada donde se merece?

Ana María Oncina
Directora ESACAN